miércoles, 1 de abril de 2015

El desarrollo moral de las organizaciones escolares

El desarrollo moral de las organizaciones escolares.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor,
la electricidad y la energía atómica, la voluntad.

Albert Einstein
Introducción
Desde la visión ética, la calidad humana de las personas que conviven en una organización, se convierte en la clave para que aquellas organizaciones que son moralmente responsables de sus actos, realicen acciones que le permitan discriminar entre acontecimientos y normas sociales de diferente naturaleza correctas o incorrectas y darle su justo valor o reconocer la gravedad de su transgresión cuando sea el caso; además este proceso se alcanzará a través de la madurez física e intelectual que logren desarrollar las personas y su paso por las instituciones educativas.
Para que este procedimiento logre un sano desarrollo es imprescindible que se cultive una cultura moral solidaria en la escuela, en el hogar y la sociedad; donde tenga presencia la justicia y la empatía.

Una cultura moral

En el periodo comprendido entre los años 1888 y 1900 la Ley de Instrucción Pública orienta la enseñanza hacia una moral en torno a la composición material y espiritual del hombre, donde el niño debía fortalecer en la escuela músculos y alma; la armonía de ambas podía estimular el desarrollo perfecto del hombre; de no ser así, el descuido de la parte moral o de la física del niño, redundaría en un daño social. Desde este punto de vista la función del docente y de la institución educativa desempeñaba un papel importante en la transformación de la cultura moral social.

Justo Sierra estando al frente de la Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Artes en 1905, da continuidad a esta temática exhortando al Estado para que tomase conciencia sobre la trascendencia de buscar en el niño el hombre físico, moral e intelectual, a través de una   educación que reconozca una cultura moral, intelectual, física y estética para formar el carácter, los sentimientos individuales y colectivos, alimentar el espíritu y trabajar el cuerpo.
 
A partir de estos enfoques, la transición social, cultural y política así como la práctica escolar que se va dando en los años posteriores, origina una permanente reflexión acerca de la formación física y social del individuo, incluyendo la naturaleza y fines de la socialización, la formación cívica y la educación moral que se brinda en las instituciones escolares; sin embargo para algunos autores como Latapí, poco a poco la formación moral de la escuela se va dejando en el olvido, debido a causas que tienen relación con la sociedad, el sistema político, las relaciones económicas dominantes en la sociedad mexicana, a cierta mistificación religiosa y a intereses propios del sindicato magisterial, por lo que Latapí S. P. (1999) se propone resurgir al

“ofrecer a los padres de familia, tanto de las escuelas públicas como privadas, a los maestros, a los funcionarios y a la opinión pública en general, una reflexión sistemática sobre la formación moral en la escuela, su naturaleza, límites, implicaciones y condiciones” (p. 16)

donde su reflexión adopta la perspectiva de laicidad escolar que rige la enseñanza pública para darle una nueva identidad y formas de acción permitiendo que la moral regrese a la escuela con visiones políticas, jurídicas, pedagógicas y religiosas renovadas. Desde su postura la formación moral en las escuelas tiene como punto de partida el supuesto de que el sentido ético es inherente a toda persona: “lo esencial del ámbito moral es la capacidad humana de optar, de modo libre y responsable, ante valores diferentes” (Latapí, 1999, p. 20). Ante ello, habría que desarrollar una aptitud propia de la persona que conlleve a un aprendizaje para resolver los conflictos de valores al elegir con responsabilidad y con una conciencia autónoma que implique el reconocimiento de leyes y normas.

Esto quiere decir que la educación formal influye de manera importante en la capacitación de los alumnos para hacer elecciones en un marco de libertad, apegándose a principios éticos.

No obstante lo anteriormente expuesto sobre el olvido de la moral, es importante considerar también que en el sentido estricto la formación moral nunca se fue de la escuela, como lo establece la legislación educativa, ya que psicosocialmente ha estado presente debido a las buenas escuelas y su personal comprometido con la educación de sus alumnos.

Enfoques del Desarrollo Moral
El desarrollo moral adopta dos fundamentos de las teorías cognitivo-evolutivas, dando por supuesto que existe un progreso desde las formas primitivas de moralidad hasta otras más avanzadas, aunque existen diferencias marcadas entre estas teorías para abordar la compleja interdependencia entre juicio y conducta cuando hay oposiciones de intereses.

Por una parte Piaget propuso que el desarrollo moral puede describirse como el paso de un estado heterónomo que conlleva la dependencia de fuerzas y criterios externos, donde la obediencia a la autoridad y la ausencia de criterios internos está en relación con lo bueno, pasando a uno autónomo, en el que el propio sujeto es quien controla su comportamiento moral a partir de principios éticos, capacitándolo para orientar su comportamiento con criterios que le permitan actuar dentro del marco legal establecido por la sociedad. Si la persona se da la oportunidad de ejercitar la cooperación y el respeto mutuo, así como las instituciones no susciten el conformismo por encima de la reflexión, más fácilmente predominará la autonomía moral que implica la justicia, de manera que la intención y responsabilidad tendrán su justo valor; desde esta perspectiva, la normatividad y las figuras de autoridad como controles de la conducta son fuentes de conocimiento sobre el nivel de desarrollo moral en los niños.

Por otro lado la teoría de Kohlgerg inspirada en la concepción de Piaget sobre el juicio moral desde el razonamiento y los cambios evolutivos frente a los problemas y el modo de concebirlos, se dio a la tarea de proponer una serie de indicadores del nivel del desarrollo moral con un orden invariante, agrupados en tres grandes niveles de juicio: preconvencional, convencional y posconvencional. El criterio moral del niño en el nivel preconvencional es el temor al castigo. A igual que Piaget, Kohlberg considera que lo bueno en este nivel está determinado por la obediencia al adulto, que trata de evitar el castigo y su rechazo, en función del egocentrismo infantil orientado a satisfacer sus propios deseos. Las acciones morales son evaluadas considerando las consecuencias inmediatas y personales en los términos ya señalados, no hay conciencia de reciprocidad. A esta forma se le llama preconvencional porque aún el niño no comprende el significado y función de las normas que implican la vida social.

En el nivel de juicio convencional el individuo entiende ya que una de las funciones de las normas es salvaguardar el bien de todos, existe una apertura al otro y adquiere mayor importancia la aceptación por parte del grupo: es muy importante cumplir con el deber, mantener el orden, adoptando una perspectiva de miembro de la sociedad; en este nivel ya se da un principio de reciprocidad.

En el nivel posconvencional se acepta el orden social establecido, se acude a principios de justicia que enfatizan el respeto a la ley y la aceptación de los otros. Se asume la importancia del respeto a los derechos básicos como la vida, la libertad o la dignidad de las personas y la importancia del respeto de la ley para el bienestar común.

Es conveniente reconocer que los niveles de juicio que Kohlberg presenta van en función a la forma de pensar sobre los asuntos morales y no se refieren directamente a la conducta moral de las personas frente a los problemas.

Ninguna de estas dos formas de moral es superior a la otra, son sólo alternativas de comprender los problemas y orientar al ser humano para su solución, ambas teorías tienen puntos débiles en su desarrollo, que son sujeto de crítica por otros autores como Gilligan y Turiel.

Cuando el ser humano es visto en su formación desde lo individual, cabe mencionar que existen otras posturas que abordan el problema de la ética y la moral dando un valor fundamental al individuo como actor y principio único de la moral, como lo expone Savater al destacar el “amor propio” frente al deber, en el sentido de que toda moral va en la búsqueda de lo que para el sujeto es más conveniente y de lo que le interesa, pero también hace consciencia de que el sentimiento de pertenencia a un grupo forma parte de las necesidades afectivas humanas.

Conclusiones
El desarrollo moral de las organizaciones escolares va sufriendo transformaciones a través del tiempo, con la intención de realizar los cambios pertinentes para que el ser humano sea capaz de lograr una buena convivencia que mejore la calidad de vida de todos. Sin embargo, la historia nos demuestra que no es fácil llegar al ideal deseado. Es decir, el desarrollo moral implicado en la educación debe ser orientado de tal manera, que la persona interiorice sus propias convicciones y sea capaz de tomar soluciones morales que tengan el alcance universal, que se reconoce por ser aquel que está de acuerdo con la condición humana.

Tomando en cuenta que el ser humano puede optar libremente en sus elecciones para definir lo bueno y lo malo, el desarrollo moral escolar busca guiarlo por el camino que lleve a salvaguardar el bien común, como opción libre y democrática.

El desarrollo cognitivo-evolutivo que la persona va adquiriendo a lo largo de su crecimiento tanto físico como intelectual, es determinante para alcanzar una madurez moral que se traduzca en un mejor hombre, una mejor vida y un mejor mundo.

Referencias
Latapí S. P. (1999). La moral regresa a la escuela: una reflexión sobre la ética laica en la educación mexicana, México, D. F. Colección educación UNAM, Plaza y Valdés. S.A. de C.V. Disponible en: http://books.google.com.mx/books/about/La_moral_regresa_a_la_escuela.html%

Teorías cognitivos-evolutivas del desarrollo moral – Psicología Online. Disponible en: http://www.psicologia-online.com/pir/teorias-cognitivo-evolutivas-del-desarrollo-moral.html%


Savater F. (2008), Ética como amor propio, Barcelona, editorial Ariel. Disponible en: http://books.google.com.mx/books/about/%25C3%2589tica_como_amor_propio.html%